¿Abogado ó Abogada? Un análisis Desde el Lenguaje.

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En esta entrada analizaremos desde el lenguaje la siguiente pregunta: ¿cómo nos debemos referir a una profesional que haya estudiado Derecho:  Abogado ó Abogada?

El lenguaje incluyente resulta cada día más relevante para la sociedad. Cuando hablamos de la evolución de este, hablamos también de la evolución de nosotros mismos como seres humanos.  La forma como vamos nutriendo nuestras palabras con la realidad,  nos ayuda a tener mejores relaciones y un entorno laboral más armonioso.

Dentro de este tema es muy común tener dudas sobre la inclusión en el sustantivo que se refiere a la profesión u oficio.  Para conocer la manera correcta de hacerlo, primero tendremos que empezar por decir que es a través de la evolución del lenguaje y de la cultura que podemos llegar a una conclusión.

Sin más, iniciemos este nuevo post sobre este importante tema.

Aproximación desde el lenguaje:

El lenguaje es el medio por el cual resulta factible el intercambio de pensamientos entre seres humanos. Con él comunicamos ideas, concepciones del mundo, valores, entre otros.  Además, es una forma fundamental para lograr la construcción de la cultura y garantizar su permanencia en las generaciones.

Teniendo en cuenta lo anterior,  podemos decir que el lenguaje hablado, expresado, y como interpretación de la realidad, tanto por hombres como por mujeres, no resulta desligado de los géneros (masculino-femenino).

Como lo dijo Arthur Kaufmann:

 “todo lenguaje y todo hablar contiene ya una determinada interpretación de la realidad” (…) [l]a controversia sobre palabras y sobre reglas del lenguaje, es por tanto algo absolutamente típico en sociedades pluralistas.” 

Tanto Abogadas como Abogados deben conservar el respeto por sus contradictores
El lenguaje es dinámico, evoluciona con las culturas en su historia.

Así, podemos decir que de acuerdo con los cambios históricos, ni el lenguaje ni la cultura permanecen estáticos. Los mismos van transformándose de manera constante y profunda, aunque en ocasiones pueda resultarnos imperceptible.

Todo esto da mayor fuerza a nuestra pregunta sobre cómo debemos referirnos a las profesionales del Derecho.: ¿Abogado ó Abogada?

Los cambios sociales tienen incidencia en los cambios del lenguaje. Por ende, también la ejercen sobre los contenidos de las definiciones construidas a partir del mismo.

A su vez, el lenguaje y la manera como éste sea utilizado para establecer contenidos, puede producir una variación en la percepción de los fenómenos sociales. Recordemos el poder que tiene la palabra, la fuerza del significado dada por su contenido.

Un análisis sobre la historia:

Debido a que durante mucho tiempo en la cultura únicamente los hombres participaban activamente en la vida social, política y cultural;  en el lenguaje se reflejó esa situación.

Se expresó el contexto ideológico en que había surgido, por ello predominaba el masculino. A medida que la mujer ha ido incorporándose y posicionándose en espacios laborales, el lenguaje ha ido cambiando, evolucionando por el camino a ser más inclusivo.

El Derecho no ha sido la excepción, miremos el ejemplo de la Jueza Ruth Bader Ginsburg. Cuando ella inició sus estudios en Harvard, menos del 2% de quienes ingresaron eran mujeres. Al iniciar sus  estudios en en dicha universidad, solo nueve mujeres habían ingresado entre más de 500 hombres.  

En la película «On The Basis of Sex», inspirada en su vida, se recrean los múltiples obstáculos que había para una mujer hacerse Abogada en los Estados Unidos de los años 50 y 60. Por ejemplo, cuando obtuvo su título fue rechazada por varias firmas de Abogados por el hecho de ser mujer.

La Jueza Ginsburg es un ejemplo de cambio social hacia la inclusión. Siempre fue  una defensora de la igualdad de género y los derechos de las mujeres.

¿Abogado ó Abogada?

Cuando las mujeres inician la incorporación a los cargos, profesiones, oficios y dignidades que antes ocupaban solo los hombres, se abre un camino para que el lenguaje sea más amplio. Por esto, cuando una mujer obtiene el título de una profesión o ejerce un cargo o actividad previamente ejercido solo por hombres, de manera inmediata cambia el significado de la voz y aparece el femenino del sustantivo correspondiente. Se le da cabida a un nuevo género.

Resulta más acorde y beneficioso de acuerdo a la realidad social; utilizar el femenino o el masculino dependiendo del género de la persona que ocupe la profesión, función, cargo u oficio.

Para ello, se sigue la tendencia general recomendada por el idioma: Emplear a para el femenino y o para el masculino: Abogado  Abogada.

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¿Y en cuanto a la importancia desde lo social?

La opción de utilizar el masculino o el femenino de acuerdo al género de la persona, además de tener fundamentos lingüísticos, tiene objetivos sociales. Sus dos principales son: democratizar el lenguaje y dar visibilidad social a los géneros femenino y masculino.

Este tipo de lenguaje se puede utilizar de forma natural y sin llegar a presentarse conflicto con el uso apropiado de las normas gramaticales.

De acuerdo a las transformaciones culturales y del lenguaje, es que la Real Academia de la Lengua ha ido incorporando lentamente en el uso hablado y escrito del idioma español, formas femeninas de designación de algunas profesiones o cargos.

Así,  para la edición XIX de su diccionario en 1970 incorporó la designación de Abogada, cuando esta profesión sea ejercida por mujeres.  

Conclusión de nuestra entrada ¿Abogado ó Abogada? un Análisis desde el Lenguaje:

Atendiendo a lo expuesto, lo más adecuado es que la forma utilizada en las titulaciones y especialidades sea la que corresponde al sexo de la persona que lo obtiene. Por ejemplo Abogada: Laboral, Penal, de Accidentes de Auto.  

Si se trata de una mujer, deberá usarse la forma femenina como lo acabamos de ver. Si se trata de un hombre: finaliza en la letra O esta profesión. En general,  en un uso adecuado del lenguaje, los sustantivos de profesión terminados en “o” hacen el femenino en “a”.

Para dar otro ejemplo, podemos decir que, si te gradúas de derecho y eres hombre, en el acta y diploma de grado se debe consignar la palabra Abogado. Si eres mujer, en los mismos se debe registrar la palabra Abogada.

De igual forma, si contratas un profesional del derecho, hombre, para que ejerza tu defensa, debes usar la forma del masculino Abogado. Si contratas con una mujer, debes usar la forma del femenino, Abogada. 

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